Nysincontar
martes, 16 de octubre de 2012
“Ojalá fuera Lunes”
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Buenos días a la boca seca, al maquillaje en ojos, mejillas, y almohada; después de tanto humo de anoche, y tanta vuelta vodka, fría primero, tibia después, empieza el ciclo otra vez cuando el vapor del trago se condensa en el pelo, en las manos, en la negrura de la blusa.
¿La tuya? ¿La mía? ve a saber, llovió tanta ropa de tanta gente que finalmente no supe si era el atuendo que tenías cuando entramos (entré) al lugar. A lo mejor y me fui a la casa con el desconocido de camisa azul que bailaba para mí (y conmigo) mientras te ibas a saludar y ver que ganas (y favores) de flaquitas con patotas conseguías.
Miro las baldosas del baño, no me son conocidas y la imagen del espejo tampoco.
Vuelves y te acercas para decirme algo, ah, tanto ruido, tienes que acercarte, me tomas un brazo y siento que tienes 5 dedos, que me agarran todos, conectados con una palma, conectada a un brazo que sale de un pecho y me traes, hacia él. Y yo que me vengo.
Revuelves el néctar que te vuelve más listo y liso en un vaso fosforescente, apoyas la mano firme donde se me da la gana. Recoges el vaso de la mesa mirando a los ojos, sin titubeo, y esa mirada si te atreves que me pones, jugando a adivinar en semejante oscuridad de luces de qué color eran las vetas de mis iris, y te vas por el precipicio de mis pupilas, tu imagen, y llegas hasta la parte de atrás del cráneo, y toco su fondo, y sé con exactitud qué quiero, cuándo lo quiero y cómo.
La figura se repite una y otra vez, porque estoy impregnada todavía de fiesta, huelo un poco a cuero, al de tu chaqueta, un poco al mío, y mucho al tuyo.
No me voy a quitar esta ropa nunca.
Voy en la segunda cerveza, y la sal del borde me entra mal, como si mi boca fuera una gran herida abierta, soy un ósculo de ansiedad, mientras no llegués a respirarme el aire. Suarez me acaricia una rodilla, y cambia de tema, me pinta castillos en el aire y me promete paisajes más más abundantes en tanto tu no aparezcas; mientras bailamos, escucha mi respiración agitada de minotauro enjaulado, y se compadece, me da vueltas suavecito, como una coctelera, para agitarme un poco todo el alcohol que llevo y reparte un poco de desvergüenza en la sangre y el cerebro quiere hacerle caso a la cosquilla fundamental.
Siento un temblor frío en la espalda, y las cobijas que no me pesan nada, los pies en estado de coma que tienen la sensación de la media velada.
Misma ropa de anoche, empezamos bien, y un olor que no es mio,un hombro huele a cigarrillo recreo un beso allí lamiéndolo.
UNA SOLA VEZ EN LA VIDA
Eran noches de alegrías con tristezas revueltas. Mi primer novio se había ido sin dejar rastro, cuatro años habían quedado cabeza abajo y me encontraba tan libre como solo yo podía estarlo. Hacía calor, era el clima perfecto y mis vacaciones habían tenido la mezcla perfecta de besos, alcohol, marihuana, lágrimas y risas. Esa noche habíamos quedado en la casa de mi amiga, la idea era fumar y tomar algo, dejar que todo pasara entre juegos y risitas.
Entre los invitados se encontraba alguien cercano, con el cual había sostenido una relación algo caótica. Después de que los juegos pasaron y todos estaban en la mitad de las risitas, me empecé a sentir algo mareada. Claramente me encontraba prendida y con una libertad abrumadora, lo que hice fue tomarle la mano y llevarlo suavemente a la habitación de mi amiga. Hicimos el amor solo una vez, pero esa única vez me basto para enterarme que no hay nada mejor que hacerlo acompañada de gatas. Sí, el tiempo que duró estuvimos acompañados por dos gatas que le imprimían locura y misterio a la ocasión. Miraban con poca importancia y eso hacía que nos dejáramos llevar una y otra vez más. A veces olfateaban, y eso me hacía ver mi lujuria como una nube densa y rosada que llenaba el lugar.
Desde ese día no puedo dejar de preguntarme como las personas lo pueden hacer sin al menos una gata cerca, en especial las mujeres. Creo que si lo intentaran una vez, se darían cuenta de que es el remedio perfecto para el mal genio, la odiosidad y fastidio que manejamos por nuestra naturaleza pues cuando hay gatas cerca el cuerpo queda impregnado de diosas perfectas que nos convierten en delicia, en fresas con chocolate y puedo decir, sin duda alguna que, casi casi se es inmortal a través de los ojos de esos animales. El fetiche queda como un tatuaje en el vientre.
Días más tarde conversando con mi amiga, la dueña de la casa y de las gatas, me enteré que ella había perdido la cuenta de las veces en que su lujuria se había convertido en una nube densa y rosada que llenaba el lugar… la envidié a muerte. Aunque en realidad no sé si todo se debió a Sakura y Sabrina (las gatas), lo que puedo decir es que todas las mujeres lo tienen que intentar al menos una vez en la vida, y la luz debe de estar encendida.
Camino sereno al sol
Camino sereno al sol
UnManX
Solo digo que pensar en voz alta no es de locos,
solo pienso en voz alta y todo me sale tal cuál lo deseo y hoy pensaré sobre
ese día tan especial en el que camine al sol, gracias a uno de los seres más
preciados en mi vida. Yo creo que no se imaginan qué deseo transmitir hablando
sobre esta experiencia en especial pero aquí voy y estoy seguro que se identificarán
y jactarán por completo.
Impulsado por el atractivo de su color y el calor
que irradia su cuerpo, emprendí el rumbo a descubrir que no solo observando iba
a disfrutar de sensaciones inexplicables y deliciosas que tal vez quemarían el
núcleo de mi existencia, pero que a la vez me convertirían en el ser más
orgulloso del camino de estrellas y negro profundo que era mi entorno antes y
después de tocar con cada parte de mi cuerpo su forma orgánica, húmeda,
caliente, que me obligaba a temblar sin saber qué hacer, pero que me dejan
totalmente seguro de cómo controlar y hasta quemar con su propio fuego. No lo
veo como un cuerpo astral pero así se siente cuando mi pecho roza la superficie
de su escote y la tibieza de sus extremidades rodean mi humanidad, es más que
un solo juego de roles, me siento siguiendo instintos, tomándome la libertad de
sentir con su piel y apreciarlo tanto que podría acceder a una prematura unión
profunda que se extienda como un camino sereno al sol, cada vez más caliente y
húmedo, siento que me deshidrato con cada paso, pero sus medios me rehidratan;
un cáliz que brota de la base de su centro puro, cristalino, es como degustar
un platillo que reconforta y encamina en una satisfacción pura; EXCITANTE, me
siento con un ‘dios’ que se alimenta de minerales y metales preciosos, porque
realmente ese cáliz es plata pura y alcalina que llena de energía a la vez me
ahoga en espacial cansancio, me siento escalando nubes y extendiendo mi firmeza
en cada estrella que cruza en mi camino.
Es tan verdadero como la física que me mantiene
aferrado a este planeta pero tan falso como para engañar a mi propia
imaginación y hacerme ver que palpo cosmos cuando mis manos se posan en su
pecho, tan delicioso que mis palabras se enloquecen cuando mis labios se
acercan y no controlan su propia humedad con el fin de atraparlo una y otra vez
hasta escuchar el gemido más delicioso que dibuja de frente a ese ángel que
esperaba encontrar, reposando jadeante en aquel astro que inunda de vida mis
días, con sus piernas abiertas, invitándome a que seamos uno solo a la que accedo con todo gusto porque desde
lejos alcanzo a sentir su suavidad, me antojo de un rojo profundo en su rostro
tal vez con sabor a fresas recién cortadas y que le dan razón a su perfecto
color, tanto así que no separo mi vista y cuando menos me doy cuenta floto
entre sus extremidades y solo sé que besarla es mi parte más importante, nunca
probé algo más delicioso pero debo abstenerme de ir más allá porque pronto
sabré que ella está más ansiosa de lo que creo, en un segundo entro en su
centro divino y mi cadera desenfrenada palpita en pro de sentir el recinto que
me brinda y que me recibe con total agrado, que tensiona y relaja cada músculo
de su cuerpo guiándome a profundizar con cada gota que me toca, con cada
caricia que mis manos notan, en verdad es algo único jamás pensé en algo más
perfecto, llena mis expectativas me inundo en un espacio único e inexplicable
donde solo sé que mi bienvenida es cada vez más sensible inundándome de
pensamientos y sensaciones únicas al punto de no sentir mi cuerpo y verme con
ese ser tan exquisito desde lejos, es increíble; mi mente vuela tanto con el
clímax que soy capaz de verme en perspectiva por donde se me antoje sabiendo
que solo puedo, quiero, disfruto y amo llegar al sol después de un magnífico
éxtasis en su camino y saber que mi ángel estará allí para acompañarme a su
estado natural en total disposición y espera de su metal; precioso oro blanco.
Pensando en voz alta quisiera paseando con ella, mientras
me enciende con su bella sonata vocal, inundando de vibración mis partes más
sensibles, anidando en mi pensamiento el precedente de excitarme con solo
escuchar su voz, imaginar mis manos en sus senos, mis labios sobre los suyos y
mi gran firmeza entrando suavemente hasta que solloce de placer cuando me
reciba por completo.
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